Editorial Agua, Hoy y Mañana – Junio 2016

En el año 2000, la ONU estableció 8 metas muy ambiciosas, conocidas como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El fin era luchar contra la pobreza. El año donde se medirían los resultados sería el 2015.
La fecha fijada llegó y, si bien se consiguieron mejoras como el aumento de los niños que acuden a la escuela primaria, la disminución de la pobreza a nivel mundial, millones vidas salvadas gracias a inversiones para combatir la malaria, el SIDA y la tuberculosis, con el aumento de la población y el efecto del cambio climático surgieron nuevos retos.

Con ello, surgió la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con 17 objetivos que buscan mejorar las condiciones de vida a nivel mundial, preservando los recursos del planeta. Si bien podríamos pensar que en el caso de nuestra industria habría que enfocarse en el objetivo 6, “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, podemos ver claramente que existe una interrelación entre todos.

Sin infraestructura adecuada, es difícil garantizar agua y saneamiento para todos. Sin el recurso hídrico, que puede provenir de los océanos y cuya disponibilidad varía dependiendo de las regiones y los efectos del cambio climático en ellas, no tendríamos qué entregar a los ciudadanos. Si la producción y el consumo no se vuelven sostenibles, se desperdiciará agua y energía y el desequilibrio impedirá la seguridad alimentaria para todos.
En esta edición, les compartimos acciones que muestran la interrelación positiva y que son pequeños pasos para el logro de las metas.

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